divendres, 11 de març de 2016

[WH40K] Capítulo III, Informes de batalla

Orkos (Xurxu) vs Orkos( Mephisto)

Dezpuéz de loz últimoz rezultadoz en laz inkurzionez a Elohim III, entre loz doz kaudilloz orkoz, Xurxuc Petakaraz y Ghozzbak Zakaojoz, empezaron a zaltar chizpaz por ké eztrategia ze debía zeguir en adelante y zi debían zeguir haziendo kazo a loz kaótikoz en laz piztaz de loz artefaktoz xenoz; también de loz inquizidorez, loz llevaban de un lado para otro en un deztino confuzo y ademáz los defensores pielez rozadaz habían rezultado zer máz efektivaz de lo esperado. Aunke eztaz adverzidadez hacían ke muchoz de sus chikoz muriesen en kombate, la raza orka era muy dura y sobreviviría a kualkier zituación ke ze lez ponga en zu kamino.

Todo ezto zumado a la naturaleza  violenta orka ze konvirtió en un kaldo de kultivo para que loz grandez kaudilloz orkoz empiecen a dizkutir por kuál de elloz tiene loz peloz de la nariz máz largoz, y en ezte kazo loz doz únikoz kaudilloz que habían konzeguido algunoz méritoz para komparárzeloz empezaron a gritarze kuál era la mejor forma de kontinuar.

Dirigiéndoze al nuevo objetivo, loz kaudilloz de loz waaagh, Xurxuc y Ghozzbak, kontinuaron zuz piquez hazta que al final zucedió lo que ze veía venir: loz waaaghz ze enfrentaron. Loz motorez empezaron a rugir y loz doz kontingentez aceleraron para kargar kontra loz otroz orkoz; una zilueta gigantezka, el Gorkanaut, avanzó por el centro del kampo ezkupiendo dakka kon todo zu arzenal mientraz loz moteroz de Ghozzbak avanzaban rápidamente por loz flankoz. El planeta entero ze eztremeció en el choque de eztaz doz inmenzaz fuerzas pielez verde.

Loz kopteroz de Xurxuc avanzaron velocez por el centro para intentar deztruir el kamión de Krang y zuz meganoblez, aunke zolamente lo dañaron y loz chikoz de loz kohetez chungoz akabaron el trabajo dejando a Krang y zuz chikhoz zin tranzporte; akto zeguido, a loz kopteroz del kaudillo Xurxuc, lez kayó una lluvia de dakka ke no pudieron ezquivar. Loz kopteroz de Ghozzbak fueron máz afortunadoz zaliendo de detráz de un edificio para inmovilizar el kamión de loz meganoblez de Xurxuc, renqueante por el peso de ezoz peligrozoz grandotez. En el flanko derecho Krang y zuz chikoz ze lanzaron hacia el kamión de loz kohetez chungoz, pero loz lokoz de la velocidad llegaron primero y deztruyeron el tranzporte y en la refriega posterior kon rebanadoraz kontra loz koheteroz, loz moteroz akabaron dando buena kuenta de elloz y zuz eztúpidoz mizilez. Una zonriza zatizfaktoria zurgió en la dentellada boka de Ghozzbak.

El kaudillo Xurxuc ezpoleó a zuz moteroz para embeztir a Krang y zuz chikoz: el kombate fue zangriento y amboz kaudilloz demoztraron zu ferocidad orka. Xurxuc eztaba a punto de azeztarle el golpe mortal a Krang kuando el mejor de zuz noblez ze interpuzo entre la garra y zu zeñor dándole a ézte la oportunidad de akabar kon el kaudillo rival. El kombate finalizó kon cinko moteroz aplaztadoz, kuatro meganoblez muertoz y un kaudillo fuera de combate. Poko dezpuéz, loz orkoz de Xurxuc, al ver kaer a zu zeñor y zufrir bajaz konziderablez, ze batieron en retirada para evitar zufrir máz bajaz innecezariaz. Parecieron entender ke la zuperioridad del kaudillo Ghozzbak era mayor ke la de zu actual kaudillo.

El waaagh de Ghozzbak había zalido triunfante de ezta pelea entre orkoz, pero a ké precio: laz bajaz fueron konziderablez en loz doz bandos. Aunke eran divertidaz, eztaz peleaz entre aliadoz no deberían suceder máz, puez loz únikoz ke ganaban eran loz humanos, aprovechando el tiempo en la búzqueda de loz artefaktoz mientraz loz orkoz ze entretienen en dizputaz abzurdaz. Kon zu liderazgo konzolidado, Ghozzbak sólo tenía que preokuparse de enfrentarze a los ziervoz del falzo dioz Emperador, y kizás hacer entender a los marinez kon pinchoz kien era el ke iba a mandar a partir de ahora laz ofenzivaz. Elohim III no zabía lo ke le ezperaba, y al final del día habría una bandera del waaagh de Ghozzbak plantada en kada una de laz ciudades kolmena.



Gallen (Astra Militarum) vs Carles (Necrones)

El gobernador Volganov había previsto los movimientos de tropas dirigidos por el Señor del Caos Belial. Su partida de guerra fue interceptada y rechazada antes de que llegasen a las cercanías de la ciudad colmena Uthen Ravos. En uno de los poblados cercanos a la refriega, el comandante vostroyano estableció un centro de operaciones temporal donde pudiese dirigirse adecuadamente a sus tropas y al resto de fuerzas defensoras en el sector. Además de su localización, idónea para hacer frente a un avance más agresivo de los invasores. Los soldados asignados al puesto de avanzada operacional se mantenían tranquilos y trabajaban con efectividad mientras estuviesen fuera del rango de explosiones y morteros enemigos.

Pero nunca todo es tan sencillo. Sin previo aviso, estallaron varias edificaciones del asentamiento rural; la madera ardía con ferocidad para dejar paso a una gran humareda que podía verse desde kilómetros. Los soldados del Imperio agarraron sus rifles láser para contener a los herejes y a los caóticos, pero observaron como un nuevo horror se lanzaba sobre ellos: de la nada aparecieron dos transportes gravíticos xenos repletos de figuras humanoides, con la piel metalizada y con las cuencas de los ojos vacías, con un terrorífico brillo bermejo sin vida. Los extraños vehículos comenzaron a disparar rayos de energía mientras desembarcaban su carga mortal, siendo acompañados por gigantescas arañas mecanizadas, con afiladas garras y cuchillas, que corrían serpenteantes hacia la posición de los defensores.

Una aeronave Vendetta que patrullaba por las cercanías abrió fuego contra estas inquietantes figuras, aunque su fuego apenas causó bajas. Continuó surcando por los cielos para establecer una buena posición de tiro, con tan mala suerte que se topó con una extraña aeronave de material desconocido: su forma de medialuna ensombreció el poblado antes de disparar contra la Vendetta vostroyana y comenzar un vertiginoso combate de peripecias aéreas.

Recuperados del factor sorpresa, los defensores imperiales se replegaron en las edificaciones más fortificadas y comenzaron a crear una cortina de fuego láser y de mortero para repeler a las enigmáticas figuras alienígenas; ráfaga tras ráfaga, los valientes soldados descargaban todas sus baterías sobre la armadura de los enemigos, pero a diferencia de otro contrincantes, estas criaturas aguantaban impasiblemente los impactos y avanzaban devolviendo el fuego. Es más, aquellos enemigos que lograban batir, al cabo de unos momentos volvían a levantarse como si no les hubiese pasado nada. Los soldados comenzaron a sentir impotencia y temor ante tan formidables rivales, sobre todo al ver como compañeros eran desintegrados en armadura, carne y hueso cada vez que eran impactados por esas potentísimas descargas de energía verdosa.

El gobernador Volganov no tenía las suficientes fuerzas presentes como para defender el poblado, así que ordenó a todos los destacamentos cercanos a la posición que acudiesen inmediatamente para poder acabar con estas abominables máquinas sin alma. Estaba claro que estos soldados metálicos habían venido a buscar a algo; o alguien. No era casualidad de que se encontrasen ruinas Xenos esparcidas por todo Elohim III y ahora surgiesen de la nada estas criaturas. Debía encontrar la razón y destruir a todo aquel que se interponga ante la supervivencia de la raza humana en este planeta. El fin para los soldados imperiales parecía inevitable, muchos ya habían caído ante los rayos desintegradores y las garras metálicas, incluso varios transportes Chimera y tanques de batalla Leman Russ sucumbieron ante esa desconocida exposición de energía.

Por suerte para el comandante y sus tropas los refuerzos no tardaron en llegar. De lejos rugieron los cañones Basilisk, estremeciendo todo el pueblo con sus proyectiles, así como más aeronaves Vendetta acribillaron a los enemigos a pie. Los soldados defensores, desesperanzados, volvieron a sentir la llama de la oportunidad, y con un valor sobrehumano se alzaron para acabar de expulsar al enemigo. Pero ya no estaban; desaparecieron. Despejadas las nubes de polvo y fuego, esos inexplicables seres y sus vehículos abandonaron el campo de batalla. No se sabe ni cómo, ni por qué, pero una extraña sensación recorría la espina dorsal del comandante Dimitri Volganov. ¿Habría sido una advertencia? ¿Un ataque quirúrgico? ¿Han despertado a un nuevo enemigo?
Estaba claro que debían encontrar a esos inquisidores y buscar respuestas, sin saber la naturaleza de estos nuevos xenos no podrían descubrir cómo repelerlos y destruirlos, y acabarían sucumbiendo ante su implacable fuerza mecánica.

"Para estos seres somos menos que ganado. Enseres inútiles que o somos consumidos o servimos de juguetes para divertirles. No existe uno solo de ellos que preste atención a un mundo de humanos, tal y como actuaría yo frente a una hormiga que acaba de ser aplastada por mi bota.” Inquisidor Kessel en el Cónclave de Eidolon


Gracias por vuestro tiempo.

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