dimarts, 8 de març de 2016

[WH40K] Capítulo III, el desenlace

Resultados de las partidas:

Batalla heroica nº1: Xurxu (Orkos) vs Mephisto (Orkos).
Victoria: Mephisto.

Batalla heroica nº2: Torment (Templarios Negros y Officio Assassinorum) vs Shark (Imperio Tau).
Victoria: Shark.

Puesto Avanzado Orgullo del Sol: Juan (Orkos) vs Potras (Señores del Fuego).
Victoria: Juan.

Ciudad Colmena Uthen Ravos: Carles (Necrones) vs Gallen (Astra Militarum).
Victoria: Gallen.

Antigua Tumba Xenos: SuperK (Guerreros de Hierro y Necrones) vs Ángel Lucas (Ángeles Oscuros).
Victoria: Ángel Lucas.

Informes de Batalla:


Imperio Tau (Shark) vs Templarios Negros (Torment)

La noticia corría como la pólvora entre las tropass Tau. ¿¡Traición!? Los Templarios Negros habían decidido romper el tratado de alianza de manera unilateral y atacarles con toda su rabia xenofóbica. Ahora los soldados de Nopin’tau se encontraban entre dos frentes, pero este acto deshonroso no podía ser ignorado, los ejércitos orkos y caóticos deberían esperar a ser erradicados una vez que hiciesen frentes a las fuerzas leales al Imperio de la humanidad. O’Shark ya se imaginaba que tarde o temprano iba a ocurrir algo así, y creó un plan de contingencia para ello.

El comandante mandó replegar a las tropas dirigidas por su lugarteniente An’xova en una población rural, repleta de edificios humildes construidos por piedra y madera, pero lo suficientemente grandes para cubrir a sus efectivos de los primeros disparos marines espaciales. Colocaron sacos de arena y barricadas para fortificar las calles más anchas de la localización y establecieron un perímetro de seguridad.

A la llegada de los Templarios Negros, estos también establecieron unas barricadas para cubrirse del fuego defensivo del Imperio Tau, dejando a sus tropas de largo alcances cubiertas en posiciones seguras. De repente un estruendo de hélices y rotores cubrió el cielo del lugar: un bombardeo masivo fue ordenado tanto en las posiciones Tau como en las de marines espaciales. Los artefactos explosivos causaron algunas bajas en los dos contingentes pero no llegaron a mermar la voluntad de guerra que traían los dos bandos.

Los primeros en tomar la iniciativa fueron los Templarios Negros, arrancando sus motos y transportes para dirigirse a lo que mejor sabían hacer: el combate cuerpo a cuerpo. Su ataque fue rápido y apoyado por cápsulas de desembarco desde las naves espaciales en órbita, atrapando a las fuerzas del Imperio Tau entre la espada y la pared. El comandante An’xova indicó órdenes con total frialdad y manteniendo una inusitada calma, señalando cuáles son los objetivos prioritarios a batir por las armaduras Crisis y las Castas del Fuego.

Sin piedad, sin remordimiento y sin miedo los Templarios Negros y su líder en este acto de traición, el capellán Casimiro, se dirigieron fugazmente para atrapar a los Tau en una inteligente pinza, pero la excesiva confianza le llevó a subestimar la tecnología de éstos. Gracias a los marcadores telemétricos de los drones, la agilidad y esquivas de los motoristas Templarios Negros fueron neutralizadas, dejando un blanco directo al fuego de plasma de las armaduras Tau.

El capellán y su escuadra fueron derribados, teniéndose que cubrirse en el interior de uno de los medievales edificios del lugar y esperar fuego de apoyo. A medida que los marines espaciales avanzaban y causaban bajas entre las filas Tau, también eran neutralizados gracias a la tecnología y el potencial de éstos: pese a cubrirse ávidamente y demostrar una gran capacidad estratégica, la increíble precisión Tau debido a los marcadores telemétricos lograba ignorar la cobertura donde se protegían los Templarios Negros.

La moral crecía entre los pielesazules en cada ráfaga de disparos bláster y de plasma. La presencia templaria era mermada y los cánticos sacros hacia el Emperador de la humanidad eran silenciados por el silbido de los proyectiles. Pese a todo, algunas unidades Tau se encontraron envueltas en un combate cuerpo a cuerpo que, aun demostrando valentía, acabó decantándose por los leales al Emperador.

Las tropas de An’xova estaban tan centradas en defender el frente de batalla que no se percataron del ataque por el flanco realizado por los Templarios Negros: dirigidos por escuadras de exploradores motorizadas, más marines espaciales surgieron del interior de la población para atacar en el punto débil de la defensa Tau. Marines en retro reactor saltaron de entre los edificios para preparar una carga contra las armaduras crisis, así como la armadura Cataclismo sufría disparos de armamento de fusión y la embestida de un transporte Rhino. Aunque pilló por sorpresa a los Tau, fue un intento insuficiente para decantar la batalla hacia su bando. Todos los marcadores telemétricos, fuego de bláster de fusión y rifles de plasma se dirigieron hacia esos nuevos contendientes, así como se activó el reactor Nova de la armadura Cataclismo.

Una vez que las tropas Templarias fueron mermadas, An’xova decidió tomar acciones más ofensivas y acabar con toda la resistencia que aún quedaba en la zona. Los marines espaciales no pudieron esconderse gracias a los marcadores telemétricos que lograban encontrar cualquier resquicio de armadura negra a la que disparar, se ocultasen donde se ocultasen. El capellán Casimiro, con cierta rabia e impotencia ordenó retirarse del campo de batalla: había subestimado al rival y eso traía consecuencias nefastas para sus hermanos. Pero esto no quedaría así.

El comandante An’xova ordenó a su contingente el alto el fuego y permitió que las fuerzas de Templarios Negros se retirasen, esperando haber recibido un escarmiento y que se pensasen un poco más antes de enfrentarse a ellos de nuevo. Y así como su misericordia fue mayúscula, también esperaba que esta victoria sirviese como ejemplo a otros aliados por sus pensamientos contra ellos.

Después de esta victoria, An’xova y O’shark entendieron que su poder en el planeta crecía, y que era de esperar que otros aliados destapasen sus verdaderas intenciones contra ellos. Pero el Bien Supremo lograría su cometido y traería paz y prosperidad a Elohim III aunque tenga que enfrentarse a todo el Imperio de la Humanidad. Con esta batalla lograría atraer a más humanos hacia su filosofía de vida y los salvaría de la dureza y crueldad que el Emperador les causaba.

“Aquellos con alcance superior dictan los términos de la batalla e imponen su voluntad sobre la de su enemigo. Recurda, el primer paso en el camino de la victoria a menudo es el más importante.” Comandante Jun’nami.



Gracias por vuestro tiempo.

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