diumenge, 15 de novembre de 2015

[W40k] Campaña: Augurios de Oscuridad


Trasfondo: 

Las estrellas Halo, nombre dado a una formación ancestral de estrellas en el filo exterior de la vía láctea, son el último clúster estelar antes de entrar en la fría noche del vacío intergaláctico. Situadas en el Segmentus Obscurus, se cree que son las estrellas más antiguas de la galaxia, y se extienden unos doscientos mil años luz. Rodeadas de misterios y peligros, han permanecido inexploradas por el imperio del hombre durante largos milenios; sólo un puñado de miembros de los Rogue Traders y de los exploradores del Adeptus Mechanicus han sido lo suficiente estúpidos como para aventurarse en esta región repleta de piratas, xenos y entidades de la disformidad. 

El descubrimiento de materias primas importantes para el abastecimiento militar en Cadia y poder enfrentarse a las fuerzas del caos en el Ojo del Terror con mejores garantías de éxito, ha obligado al Imperio a adentrarse en los sistemas estelares más cercanos a los límites imperiales, colonizando y explotando las riquezas naturales de estos mundos vírgenes. Durante mil años los ciudadanos de sistemas imperiales cercanos han ido emigrando hasta estos planetas repletos de oportunidades, en busca de conseguir fortuna e intentar vivir una vida fuera del yugo aplastante del Imperio. Uno de ellos, Elohim III, es el protagonista de nuestra historia.


Escenario: 

Elohim III es un planeta que orbita la estrella que le da su nombre, Elohim, una estrella supergigante azul que destaca por tener solamente tres cuerpos celestiales bajo su pozo gravitacional. Elohim III, el planeta más alejado, es capaz de albergar vida debido a que sus temperaturas no son extremas y su atmosfera es parecida a la de Terra. Los polos pueden llegar a alcanzar los -200ºc en las estaciones más frías, y en algunos puntos del planeta las temperaturas han llegado a alcanzar los 95ºc. Dentro de él, podrían caber cuatro Terras, haciendo que su gravedad sea significativamente mayor. Algunos asteroides orbitan a su alrededor, sin peligro alguno para la superficie del planeta. 


Cuando se observa desde la distancia, Elohim III es un planeta verde y frondoso, moteado por las colmenas y las construcciones imperiales más grandes. Algunas extensiones desérticas empañan la alfombra cetrino que recubre el planeta. Sus dos polos están completamente congelados y los lagos y ríos abundan haciendo perfectamente viable la vida humana. Su fauna y flora es parecida a la terráquea prehistórica, se compone de criaturas similares a reptiles de tamaño pequeño y árboles que luchan por vencer a la gravedad y alcanzar los rayos de sol. 

Sus mayores recursos geológicos son los criocristales el varidium y compuestos combustibles, además de tener un gran potencial para la energía geotermal extraída del núcleo planetario.

Elohim III está gobernado y bajo la protección de Vostroya, que ha mantenido la paz y la prosperidad en este sector espacial durante más de quinientos años. Utilizan el planeta como punto de entrada y repostaje a otros sistemas estelares, puerto espacial para los exploradores de las estrellas Halo y como penitenciaría, obligando a los prisioneros a trabajos forzados en las minas de criocristales.


Introducción al conflicto: 

La búsqueda de otros recursos valiosos en el planeta ha hecho que exploradores del Adeptus Mechanicus enviasen servocráneos dentro de la espesura de Elohim III. Muchos de ellos volvían con los videotransmisores vacíos, sin nada más interesante que una clasificación exhaustiva de plantas y animales. Otros, han sido atacados por la propia fauna, o han caído víctimas de granjeros desaprensivos y leñadores ociosos.

Pero uno de ellos se topó con algo inesperado. Construcciones y ruinas abandonadas hace mucho tiempo bajo la maleza de los bosques, con símbolos desconocidos y de naturaleza claramente xenos. Fue a partir de este momento que se encontraron más restos de una civilización ancestral por todo el planeta. Lo que parecía ser un paraíso para el hombre ya había sido sembrado antes por seres con la capacidad de terraformar planetas. 

Además, junto a estos descubrimientos, llegaron noticias de que en otros planetas de las estrellas Halo también se encontraron ruinas, laboratorios y otras instalaciones de alguna raza que se extinguió hace mucho tiempo. Concretamente, el Rogue Trader Solomon Haarlock fue el primero en encontrar algo que se comenzarían a llamar los Dispositivo Halo, artefactos Xenos que superaban la comprensión y el conocimiento imperial, capaces de transformar cuerpo y alma de los individuos que lo poseyeran. Estas noticias se extendieron por toda la red interestelar, atrayendo miradas oscuras e inquietantes. 

Los primeros en llegar fueron el Ordo Xenos, que establecieron bases y avanzadas en diferentes puntos del planeta Elohim III para el estudio y la evaluación de todo aquello que se pudiese conseguir mediante excavaciones. Su secretismo respecto a los descubrimientos que lograban ponía nervioso al gobernante del planeta, Lucrecius Lochfinn, que enviaba periódicamente mensajes interestelares a Vostroya informando a sus superiores. Lamentablemente, ellos no eran los únicos que tenían puestos los oídos en esos mensajes, había atraído la atención y el interés de muchos otros por la obtención de algunos de esos dispositivos, o al menos la posibilidad de encontrar alguno. 


Contendientes: 

Desde que la llamada de los Dispositivos Halos se expandió por todo el Segmentus Obscurus, muchas fuerzas se han ido movilizando hacia esos planetas. El Ojo del Terror se hizo eco de las noticias, y los dioses oscuros decidieron enviar rápidamente algunos efectivos para asegurar el planeta antes de que se viese reforzado por fuerzas imperiales. Gracias a su conocimiento de la disformidad fueron los primeros en llegar, comenzando un asedio a las principales fortalezas y mundos colmenas de Elohim III. Por suerte, Vostroya envió con antelación un comité de bienvenida, una gran fuerza de Primeros Nacidos llegada semanas antes de su hogar. Vostroya era la primera interesada en mantener y explotar el mundo, y no dejaría que sucias manos herejes manchasen sus valiosos recursos con oscuridad y corrupción. La batalla espacial fue sangrienta y cruel, y las fuerzas del caos fueron incapaces de romper las defensas planetarias para comenzar un desembarco, así que decidieron usar las fuerzas oscuras que les concedían sus dioses. Los señores de la guerra del caos mediante hechicería lograron enviar un mensaje a través de la disformidad, casualmente siendo recibido por unos receptores no demasiado astutos. 

Los eztrambótikos orkos de todo el Segmentus Obscurus enloquecieron, tuvieron visiones y profetizaron que Gorko y Morko querían que las fuerzas pielesverdes avanzasen hacia las estrellas Halo. Retransmitieron su mensaje a los kaudilloz y estos, sedientos de batallas, no tardaron en reunir sus Waaaghs. Montando en sus navez ezpazialez y piedroz más grandes, pusieron rumbo instintivamente hacia el sistema Elohim, puesto que parecía que los dioses orkoz les guiaban. No tardaron mucho en llegar, y cuando lo hicieron, rompieron completamente el campo de batalla. Su número y agresividad abrumaron las defensas planetarias, logrando romper el bloqueo atmosférico como una rebanadora atraviesa a un gretchin. Lograron crear tanto caos y tanta confusión que el gobernador no tuvo más remedio que enviar un mensaje de auxilio en todas las ondas posibles, antes de que sus fuerzas sucumbiesen irremediablemente. 

Los kaudilloz orkoz y los señores del caos tuvieron inevitablemente algunas escaramuzas, pero no tardaron en pactar un tratado y evitar muertes innecesarias. Aunque frágil, este pacto logró que las fuerzas herejes y las pielezverde se convirtieran en un martillo castigador para Elohim III. Los orkoz tendrían su guerra y sus batallas, y los herejes podrían buscar en las ruinas xenos los tan aclamados Dispositivo Halo. 


Con el escenario en tan gran desbalance, aparecieron los Marines Espaciales. Irrumpieron desde la disformidad cargando contra las naves que asediaban el planeta. Su potencia de fuego fue lo suficientemente importante como para hacer que las flotas caóticas se retirasen temporalmente, y destruyeron gran parte de la flota orka; aunque, a estas alturas del conflicto, la mayoría de los orkoz ya estaban en la superficie del planeta. El contingente de los Marines Espaciales desembarcó y la flota fue a la caza de los caóticos que pudieron huir. Pero ésta fue directa hacia las fauces del lobo; cerca de las lunas de Elohim I la flota leal fue emboscada por refuerzos caóticos, poniéndolos en un apuro ya que una retirada no era posible debido a la cercanía a la estrella azul y los motores de disformidad necesitaban tiempo para recargarse. Fuera del alcance de los cañones de defensa planetaria, la flota estaba siendo drásticamente vencida y la flota hereje no cesaría hasta acabar con todos. Y en este momento, un aliado inesperado surgió desde las sombras. 

Grandes ráfagas de plasma de alta energía y armamento láser por inducción irrumpieron en el silencio espacial para caer sobre las naves herejes. Una fuerza de combate Tau lo suficientemente grande como para desbaratar la emboscada apareció de detrás de una de las lunas, obligando definitivamente a las naves herejes a retirarse a la disformidad y a las del Adeptus Astartes a bajar las armas momentáneamente. Muy lejos de su hogar, la flota Tau llevaba mucho tiempo varada en el sistema Elohim, escondida en una de las lunas más habitables de Elohim II. Una reunión entre los señores de la flota Marines Espaciales y los comandante Tau hicieron que se descubriera que éstos últimos habían estado coqueteando con motores de disformidad y se habían quedado a la deriva durante mucho tiempo en el empíreo antes de llegar a las estrellas Halo. Debido a su falta de conocimiento de esta tecnología y de guías, como la Navis Nobilite, nunca se atrevieron a encenderlos de nuevo y poder volver a su imperio en el Segmentum Ultima. 

Aunque el imperio del hombre y el imperio Tau no se llevaban demasiado bien, se acabó forjando una alianza desesperada que evitase derramamiento de sangre innecesaria y que las dos facciones llegasen a conseguir sus propósitos: los Tau ayudarían en la defensa del planeta Elohim III y el imperio llevaría a los Tau de vuelta a sus hogares. Fue un pacto a regañadientes por parte de algunos capítulos de los marines espaciales, que recordaban aún la Cruzada de Damocles, pero necesario debido a que cada minuto que pasaba podría ser crucial para la supervivencia de Elohim III.  
La guerra está abierta: 

Definidos los dos bandos por la guerra de Elohim, el destino de éste sistema lo escribirá cada uno de los soldados que participe en ella, desde el recluta más novicio hasta el más milenario de los marines espaciales. Cada uno de los proyectiles que se dispara contará para que la balanza se incline hacia uno de los lados, y solamente los generales más habilidosos lograrán que este sea el principio de una nueva era de prosperidad o el de una época teñida de rojo que se esparza por todas las estrellas Halo. 

"La verdad de lo que puedes llegar a ser está solamente en tu interior y, sin duda, esa verdad es una terrible carga." -Adeptus astronomica, libro del astronomicon.


Campaña organizada por el socio Torment, proximamente los trasfondos de cada ejército.

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