diumenge, 3 d’abril de 2016

[WH40K] Campaña Augurios de Oscuridad


Capítulo IV: Batalla de colosos

Trasfondo:

Consolidado el liderazgo en el bando invasor, Ghozzbak decidió que debían golpear duramente a los defensores antes de continuar con su exhaustiva búsqueda de los inquisidores. Ya le habían arrebatado la posibilidad de capturar a uno de ellos, así que castigar a los que tan arduamente protegían este planeta era lo más conveniente. Junto ahora el kaudillo subyugado a su garra Xurxuc “Partekaraz”, y con todos los recursos disponibles que podían acumular los dos orkos, se las ingeniaron para comenzar a crear maquinaria y cacharros tambaleantes que superaban la imaginación de cualquier ingeniero imperial.

El lugar: la provincia Etheres. Situada en un valle donde fluían diversos ríos, ahora se ha convertido en el emplazamiento de una gran presa que lleva ese mismo nombre. El agua acumulada en el pantano abastece una gran cantidad de población del norte del planeta y es considerado un recurso valioso para los defensores. En el valle que domina la presa se encuentran varios asentamientos rurales, rodeados de grandes campos de cultivo; además, hace poco se crearon dos campos de entrenamiento, llamados Voloc A3 y Voloc A7. Allí se instruye rápidamente la milicia humana para poder plantar cara a los orkos y las fuerzas caóticas. ¿El plan del kaudillo Ghozzbak? ¡Destruir la presa! ¡Ahogar a todos esos pieles rosadas! ¡Hacer que su nombre haga temblar hasta a los humanos más valientes!

Ningún otro líder de los invasores se opuso al plan de Ghozzbak; Er’kan Eztrujakráneoz aportó materiales necesarios para las estrambóticas ideas del gran kaudillo, mientras preparaba a sus chikoz adecuadamente después de hacerse fuerte en el Puesto Avanzado Orgullo del Sol; Superius, el líder de los Guerreros de Hierro, observó que el plan le podría servir de distracción mientras descubría donde se encontraban más ruinas necronas; y el Señor del Caos Belial no ofreció señales de vida, además de que sus tropas se disolvieron, juntándose algunos renegados bajo las órdenes del herrero disforme de los Guerreros de Hierro.

La pregunta clave para Ghozzbak fue cómo tirarían esa inmensa presa. “¡Khoetez!” expresó Xurxuc, pero no había misil tan grande para albergar la cantidad necesaria de explosivos que hacían falta. Superius ofreció a varios de sus discípulos para que dibujaran un círculo de destrucción del caos en la presa, y así poder detonarla. Pero Ghozzbak tenía pensado algo más orko, construir una máquina lo suficientemente grande y poderosa como para hacer saltar por los aires la fortificación más poderosa del imperio: un Stompa. A Er’kan se le iluminaron los ojos, y rápidamente los tres kaudillos orkos comenzaron a fantasear sobre lo grande, lo rojo y cuánto dakka iba a tener su Stompa. Superius se rascó la cabeza y dejo hacer lo que quisieran los líderes piel verde, era una batalla perdida enfrentarse a ellos y debía descubrir el origen de esos necrones que se habían despertado en el planeta.

Por otro lado, el bando liderado por el gobernador militar Dimitri Volganov seguía recopilando información sobre las ruinas xeno de la provincia Uthen Ravos, que gracias a la inestimable colaboración de Anka Steimberg, la inquisidora del ordo Xenos, avanzaba rápidamente. Según los datos obtenidos, Elohim III era un planeta santuario donde se ocultó un poderoso artefacto, uno de los dispositivos Halo. A lo largo de su superficie fueron edificados templos y construcciones para que los guardianes sempiternos se refugiasen hasta que algún ser los despertase de nuevo, o intentase recuperar dicho artefacto. Los denominados necrones.

Aunque no se sabía exactamente qué protegían, ni cómo era el artefacto, se sabía por informes inquisitoriales e imperiales que estos xenos de aspecto metálico y con una gran falta de emociones y sentimientos eran un difícil enemigo a batir. La inquisidora Anka Steimberg fue muy colaborativa con su conocimiento respecto a los necrones, indicando a los líderes de los defensores algunos puntos débiles que podían explotar para lograr una victoria. La inquisidora pidió que se le escoltara en la búsqueda de documentos en campos del Ordo Xenos abandonados justo antes de la invasión, y así poder ser de más ayuda para combatir a la nueva amenaza y a encontrar a sus compañeros perdidos. El capitán Potras Payback de los Señores del Fuego se ofreció su escolta, quedándose al margen de los siguientes planes de defensa del gobernador Volganov.

El capitán Paccael de los Ángeles Oscuros contaba con una breve experiencia contra estas criaturas metálicas, así que preparó una fuerza de intervención rápida para ir a cazar a los necrones en el lugar donde fuese necesario en el planeta. Por otro lado, y tras el ataque fallido del Mariscal San Jorge a las fuerzas del Imperio tau, los Templarios Negros han decidido que no era momento para atacar a los falsos aliados xenos, esperarían a una situación más propicia y a tener a algún otro líder de su lado. Esta afrenta al Imperio no quedaría así y los Tau recibirían su castigo por engañar a los ciudadanos imperiales.


Por otro lado, y ante el éxito cosechado por las tropas de O’shark, el comandante decidió que debía compartir su liderazgo con uno de sus mejores discípulos, y así poder abarcar más terreno en la lucha por el Bien Supremo. Su escaramuza con los Templarios Negros fue útil para demostrar a los habitantes de Elohim III de qué tipo de protectores dependían, aliados que atacaban a espaldas de los pactos y los tratados. Aunque inicialmente An’xova era el candidato idóneo para liderar una fuerza de combate, le resultaba tremendamente útil bajo su mando; así que el indicado fue un veterano llamado O’Lucas; curtido en múltiples batallas, tenía mucho que demostrar pero tenía un talento oculto para la táctica y la estrategia, ganándose la confianza del comandante O’Shark a lo largo de su vida militar. El comandante del Imperio Tau predecía que tarde o temprano volvería a ser atacado a traición, así que dividir sus fuerzas le sería más útil para que no acabasen aniquilados de un único ataque exitoso. Además, con la ayuda del comandante O’Lucas, podría por fin activar una de sus grandes armas secretas, una máquina que cambiaría el destino de muchas batallas.

Objetivos:

La abominación mecánica orka había sido exitosamente construida por los tres kaudillos, conteniendo todos los deseos que habían pedido a Gorko y Morko. Era lo suficientemente grande y robusta como para destrozar la Presa Etheres con garantías y traer el caos a todo el planeta bajo la estrella azulada. Pero el plan no sería tan sencillo. Mientras Ghozzbak y Xurxuc dirigirían la fuerza destructora hacia la presa, necesitaban distraer a las otras fuerzas defensoras: Superios, de los Guerreros de Hierro, atacaría a los Campos de Entrenamiento Voloc, al igual que el kaudillo Er’kan, evitando así que el grueso defensor tuviese que dividirse y proteger igualmente a los nuevos reclutas y a los habitantes de las colonias. Todo, claro, una mera distracción para su magistral golpe maestro.



Además, parece ser que los guardianes del planeta han despertado, los Necrones. Estos en su autonomía, han decidido comenzar a cosechar vidas imperiales para un propósito desconocido, y también han estado acosando las colonias de la provincia Etheres. Aunque aún no han logrado encontrar un verdadero líder entre sus tropas metalizadas, sus objetivos son totalmente opuestos.
En el lado defensor, una vez detectados los movimientos del enemigo, han decidido atacar con rapidez. El gobernador Volganov fue el primero en llegar, dirigiéndose a las colonias para defenderlas del prematuro ataque de los orkos sobre ellas, y posteriormente al campo de entrenamiento, sin saber que era parte de un plan superior. Los Templarios Negros no tardaron en alcanzar las tropas vostroyanas y les ayudaron a repeler a los enemigos, que se cubrían entre la frondosa maleza de los bosques del norte. Sus tácticas serían más defensivas hasta que recibieran más apoyo.  El capitán Paccael rápidamente puso rumbo a las colonias que estaban sufriendo ataques necrones, para poder identificar un comandante xenos claro y recolectar información para futuros combates contra estas abominables creaciones. No permitiría que estos desalmados seres acabaran con las vidas de los habitantes de Elohim III sin ofrecer una resistencia digna. El Emperador no lo permitiría.

Finalmente, los comandantes O’Shark y O’Lucas se dirigieron a la Presa Etheres para protegerla. Las distracciones funcionaron y solamente quedaron ellos para desbaratar completamente el astuto plan del kaudillo Ghozzbak. Gracias al reconocimiento de drones exploradores y kroots desplegados en el planeta, descubrieron cual iba a ser la herramienta que el orko usaría para atacar la presa: un inmenso Stompa. Para contrarrestarlo, los dos líderes Tau acabaron reparando la armadura KV128 Stormsurge, que había sido gravemente dañada en el viaje por la disformidad, pero gracias a varios ingenieros auxiliares humanos pudieron ponerla a punto para plantar cara al campeón de la destrucción orko.

Las batallas estaban servidas. Todo estaba por decidir.

Condiciones de Victoria:

En el campo Voloc A3 se encuentra gran cantidad de material acumulado que se usa para el aprendizaje de los zapadores imperiales. Minas terrestres, explosivos antitanques y vehículos no tripulados se utilizan diariamente para que los humanos voluntarios practiquen la desactivación de bombas y minas que pueden hallar en terreno hostil. Si estos recursos caen en las manos equivocadas podrían armar a las tropas invasoras con una gran cantidad de explosivos tácticos.

Victoria Económica: controlar el Campo Voloc A3.

A diferencia del campo de entrenamiento anterior, en el campo Voloc A7 se instruyen a jóvenes mecánicos auxiliares para ofrecerse en tareas de apoyo a las fuerzas imperiales. El entrenamiento es básico pero enseña lo necesario para reforzar el blindaje de los vehículos más ligeros y que se vuelvan más óptimos a la hora de recorrer terreno escabroso. Justo ahora está a punto de completarse la primera tanda de mecánicos auxiliares, pero este ataque ha sido muy oportuno para las fuerzas invasoras.

Victoria Estratégica: controlar el Campo Voloc A7.

Los Ángeles oscuros han detectado las inquietantes energías de las armas necronas crepitando cerca de algunas colonias, así que han puesto en marcha su equipo de intervención rápida. Combatirán con testadurez a esta amenaza xenos e intentarán descubrir quién está a la cabeza de las tropas guardianas de Elohim III.

Victoria Heroica: Enfrentamiento entre Ángeles Oscuros y Necrones.


La presa Etheres es el gran pastel de chocolate de esta provincia. Su aguante o caída podría afectar a las posteriores batallas, desencadenando una serie de acontecimientos impredecibles para los dos bandos. Los kaudillos orkos que liderarán el ataque usarán todas sus fuerzas sin contemplaciones, dejando a las fuerzas del Imperio Tau y a la división de sus fuerzas a una tarea muy comprometida con la supervivencia del planeta.



Emparejamientos:

Campo Voloc A3: Gallen (Astra Militarum) vs Juan (Orkos).

Campo Voloc A7: Torment (Templarios Negros y Asesinos) vs SuperK (Caos y Necrones).

Batalla Heroica: Ángel Lucas (Ángeles Oscuros) vs Carles (Necrones).

Presa Etheres: Shark y Lucas (Imperio Tau) vs Mephisto y Xurxu (Orkos).


Pensamiento del día: "El fin justifica los medios"

Gracias por vuestro tiempo.

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